sábado, 4 de septiembre de 2010


JAIME VILLANUEVA DÍAZ

Es el segundo de los ocho hermanos Villanueva Díaz y el mayor de los cuatro hombres, es decir de: Pepe, Estuardo y Guely. Pero el único que ha heredado de su padre, don Glicerio Villanueva Medina, el arte del dibujo y la pintura. Puede decirse que es un virtuoso del lápiz y el carboncillo, habiendo perennizado en bien logradas caricaturas a personajes muy conocidos de Chota, como: Don Isidro Sánchez, señora Ibis Palma, señor Javier Tantaleán, señorita Lola Medina, señor Ángel Sánchez, entre otros.
Nacido en Chota, estudió secundaria en el Colegio Nacional “San Juan”, integrando la recordada Promoción 1952 “Antenor Tantaleán Zorrrrilla. Fue, sin duda, el más caracterizado de sus integrantes, ya por comandar la banda de Música Sanjuanista en los desfiles; ya por su iniciativa y originalidad para organizar inolvidables gimnkanas, en las que parodiaban con extraordinaria facilidad y semejanza, a la banda de Músicos de Lajas, que dirigía el maestro Fuentes; manolas españolas, viudas de severo luto y hasta payasos y enanos. Así mismo participaba en pirámides humanas, bajo la dirección del Profesor César Cardozo, en el campo deportivo llamado el Corralón.
Puede decirse que su entusiasmo, capacidad creativa y don artístico, lo llevaron a ser el único en preparar año tras año, el enorme Carnavalón que animaba las alegres fiestas de carnaval, de los años cincuenta en Chota; así mismo, a crear artísticos carros alegóricos, como el que exhibió en 1961 con motivo del Centenario del Colegio “San Juan” y fue engalanado por Nena Delgado, Reina del “Centro Chotano” de Chiclayo. Por supuesto que su arte, pintando decorados, dieron vida a las famosas veladas que presentaba el eximio director de teatro, Coquelé.
También se le recuerda por participar en las escenas bíblicas que en una temporada presentó el artista nacional Figueroa, en las que participaron varios sanjuanistas, vestidos de Apóstoles y en la parte musical actuaban los hermanos Henry, boleristas dentro del estilo de Los Panchos.
Jaime, por ser el mayor, solía acompañar a su padre cuando tenía que pintar bellos paisaje, tanto en Chota como en los pueblos vecinos, a donde era requerido e incursionando él mismo con los pinceles y los matices en murales que han quedado perennizados en varios lugares.
Gran conversador, es pródigo en anécdotas como estudiante, de cuando rompían la noche con una serenata y otros pasajes vividos en las noches de bohemia. Pero también relatando el jolgorio de las excursiones sanjuanistas a Talara, Cajamarca y al río Marañón, el cual se atrevió a cruzarlo a nado. Es amenísimo cuando recuerda la visita a las grutas de Uchcupishgo, en marcha forzada tipo militar, dirigida por Corberita, un recordado teniente de I. P. M. Todas las peripecias de aquel simulacro lo tiene presente, especialmente las chacotas de “Piche” Ruiz, integrante de su promoción.
En Chiclayo, lugar de su residencia, es querido por su gran labor docente desempeñada por muchos años en el colegio Federico Villarreal y el Colegio Manuel Pardo: Así mismo sus paisanos lo reconocen por su don de gente, amante de Chota y siempre dispuesto a brindarles su amistad. Es el mayor de “los Glishes” y sus dotes de artista innato los deja más bien pasar desapercibido. Ha viajado a la Argentina, Guatemala y México, con su esposa Hermila, países de los que ha recogido vitales impresiones, que sabe relatar con facilidad, precisión y deleite.

1 comentario:

RMelendez dijo...

Un gran padre, un gran esposo, un gran primo, pero sobre todo un gran señor!!